No vendemos botellas.
Compartimos lo que nos gusta beber.
Empezamos como un grupo pequeño de amigos buscando buen vino en la Bahía. Hoy seguimos igual: probamos todo antes de ofrecerlo y solo guardamos en la bodega lo que pondríamos en nuestra propia mesa.
Trabajamos por invitación porque el tamaño nos permite cuidar cada pedido y cada entrega. Si llegaste hasta aquí, alguien pensó que valía la pena que entraras.